¿Es la memoria fiable?

En nuestro día a día siempre utilizamos la memoria, ya sea para recordar y almacenar información o simplemente para cumplir con nuestra rutina.
La memoria es la capacidad de codificar, almacenar y recuperar información del pasado y lo realiza el cerebro. Por otra parte, también constituye el yo de una persona, el conjunto de nuestros recuerdos nos hacen ser quienes somos. 

Pero todos nos hemos dado cuenta de que no somos capaces de recordarlo todo. El cerebro no podría recordar toda la información que capta, por eso solo recordamos la que guardamos ordenadamente y también hay factores que ayudan a recordar mejor ciertas cosas como es el caso de los sucesos emocionalmente significativos. Por lo tanto, dudamos de nuestra memoria. Muchas veces se generan recuerdos falsos manipulando a un sujeto, haciéndole creer que algo ha ocurrido cuando no fue así, de hecho, una de las características de la memoria es que se recuerda rellenando los huecos que genera el olvido, lo que quiere decir que siempre habrá algún recuerdo falso. Por eso un jurado exige evidencias, no se puede fiar simplemente de lo que un testigo recuerda haber visto.
El olvido es algo normal, se conocen algunas de sus causas como el olvido motivado, causado por la represión de algo desagradable o el olvido por interferencias de otras informaciones, y además puede llegar a alterarnos la memoria. Esto ocurre más con enfermedades como el alzheimer, una amnesia retrógrada en la que se olvida el pasado, pero también está la amnesia funcional que es más habitual y se da durante un periodo de tiempo debido al estrés o tensión nerviosa. En definitiva, olvidamos muy a menudo y si luego los huecos se rellenan con datos falsos, ¿nos podemos fiar de nuestra memoria? Pero si dudamos de esto, también estaríamos cuestionándonos quiénes somos.


Los recuerdos borrosos es más prudente no aceptarlos como ciertos y seguros, pero siempre hay recuerdos verdaderos, si tenemos un cerebro capaz de tantas cosas, no puede llenarnos la memoria con falsedades. Por mucho que uno olvide datos puntuales o detalles, no llega a olvidar quién es, su yo (a no ser que se sufra de una enfermedad de amnesia grave), por lo tanto sí se puede fiar de la memoria, hasta ese punto. 

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